miércoles, 17 de enero de 2007
El miedo a la partida
Lo insólito ha sido ir a buscarlos también, con su frente en alto y algunos sueños desinflados. No sabría decirles qué ocurre, pero hace algún tiempito para acá, algunos se están devolviendo. Sacaba la cuenta con Valeria y me di cuenta que más o menos la mitad de los amigos que se fueron ya están de vuelta. Los mejores casos corresponden a amores no resueltos. Parece que se van y dejan cenizas o una llama prendida, y al toparse con el frío de las europeas deciden regresarse a por la sangre latina.
No parece descabellado, otros amigos que se han establecido y ya echaron raíces en el extranjero han conseguido parejas también venezolanas. ¿Será algo que tienen en el cuerpo? ¿Será cuestión de carácter?
Nosotros nos vamos emparejados. Cuando necesitemos un abrazo, estaremos uno al lado del otro para recibirlo. Es más, no creo que lleguemos al estado de "necesidad" de un abrazo. Valeria, eres la persona que mejor me entiende en el mundo, cómo no voy a cruzarlo si vienes conmigo.
En cuanto a quedarnos, ¿cómo saberlo si aún no nos hemos ido? Parece que todo es transitorio, y tarde o temprano las aves volverán a su sitio de partida.
(cada quién sabrá luego por qué ha decidido pasear por el globo)
martes, 16 de enero de 2007
Una novia aterrada
Aunque la mirada de mi Santi sobre esta página sea la de llevarnos pedacitos bonitos de nuestro país, mientras nos vamos, la mía es más cercana a la necesidad de saber que nunca me iré de aquí, mientras tenga lazos con esta tierra. Santi me hablaba de la calidad de esos lazos, de sus texturas y sus posibles formas, y cuando me planteó el blog ¡me pareció una idea excelente!
Nunca he tenido grandes amigos por Internet, nunca busqué novios ni grupos con quienes conversar por esta ruta y es que siempre he apreciado mucho más las relaciones en carne y hueso, aún siendo una amante de las letras, no hay página de la mejor edición posible que se compare con una mirada, si es de mi Santi, ni el milagro de Guttemberg se compararía...
Tengo miedo, eso lo escribí en el perfil que me pedía la plantilla, me da mucho miedo irme a un país tan frío y con tan poca gente, ¡Caracas posee 17 veces su población total! Y son tantas cosas: la distancia, el idioma, la convivencia sólo con mi Santi... ¡tantas cosas! La vida sin arepas, ni caraotas, ni tajadas, ni quesos frescos, ni mangos, aguacates, diablitos, chocolates, Cocosettes ¡tantas cosas!
Pero en el fondo se que es la decisión correcta. Se que no soportaría la vida con todas estas cosas y más, sin Santiago, no, no podría, y por eso, el día que llegó con la copia de la oferta laboral en la mano, hablando más inglés que español, y abrazándome como si se hubiese ganado un gran premio, sin dudas le dije: " ¡Vayámonos! Contigo todo me lo creo".
Así inicio mis historias en nuestro blog, en estos ratos en los que la planificación de la boda, y los tigres que estoy matando me dejen, para que la tristeza no le gane a la esperanza, espero tener muchos nuevos y buenos amigos aquí.
¡Gracias Santi amor! ¡te amo!
Partiendo a hielolandia
Porque aunque nos siga pareciendo raro y todos arrugan la cara, me salió un buen contrato para ir hasta esa isla nórdica, donde tan solo viven 300mil personas cerca del polo donde las brújulas apuntan. ¿No dicen que cada quien busca su norte?
Quise crear esta maleta de pedacitos de mi país para compartir con Valeria esas cosas que nos llevaremos con nosotros, y compartir con los blogs, a los que no les importa el mapa y la distancia, nuestros preparativos del viaje. En parte es para ir ganando confianza en esto de escribir, porque tanto a mí como a Val se nos hace más fácil que hablar por teléfono. Además, creo que las letras no tiritan de frío.
Tendremos, espero, calurosos recuerdos.